Mosquitos y camellos
Pero estoy seguro de que Adolfo nunca hizo nada mal a sabiendas. Sin embargo, he aquí una de las grandes paradojas de su biografía: colaba un mosquito cuando se trataba de sí mismo, pero se tragaba un camello cuando se trataba del partido. Fue honrado a carta cabal, pero se rodeó de un puñado de ilustres magnates. Sinceramente, nunca he entendido por qué. (HERRERO, Luis. “

Escribe un comentario
Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.